Ratas, como las que caminan en los ministerios, entre moscas y falanges. I am the doubt. En un país de fachas, de odios escondidos y exhumaciones. Que nadie se equivoque, que todos aprendimos a escribir esa última palabra. Como las conjugaciones de los verbos corromper, destruir, expropiar, conjurar. Porque nuestro vocabulario ha cambiado, ¿eh? Se ha vuelto cáustico, altisonante o falsamente épico. Da esa impresión a veces.
Aquí no soy activista. No hablo de paz ni de progresos ni de granos de arena. Ahora, preferimos el frío. Los témpanos y la calidez fortuita de los iglúes. También nos preguntamos si era necesario empezar a contarle al mundo lo que llevábamos tantos años callando. Sí, hablo de ustedes, redes sociales.
Mejor cantemos, hablemos en spanglish, tronemos. ¿Leamos? Últimamente lo que hago es ofrecer(me)(nos) alternativas. Y escribir posts tontos, desafilados. Fuera de tono. Pero está bien, hermanos, entre tanto tumblr y fashion y ccs chic y bipolar cool y parís en minúscula con Wayfarers. Lo de ser contestatario está viejo como Alfaro delira lira lira follow de lira. Ahora son cazadoras de cuero a treinta grados. Y tipos que escriben "cazadora". Hace falta más raw. Menos escapismo. Menos realidad social. Al menos yo estoy aburrido de esas cosas. De Improvisto, de los payasos del salón de clases. Pero está bien, de pronto escucho una canción que me gusta. Y a dormir.
O QUADRO
Hace 9 horas



2 comentarios:
Qué intenso. No te pongas tan chic y tómate un tilo, rey. O me invitas una birra o dos. Abrazo.
Eres un niño cáustico y lo sabes, me encantas.
Abrazo que te sigue.
Ophir
Publicar un comentario