sábado, diciembre 25, 2010

The XX a destiempo in a Plastic beach

Como si no fuera suficiente spam aquí viene un tipo a escribir sobre The XX, un año de internet después, que son como cuatro en la vida real. Pero conmigo esta banda tuvo un efecto raro: al principio no entendía de qué iba, era un pop demasiado minimalista y -sí- postcoital, como pasar la noche sentado en la esquina de una cama que no te pertenece. Y ahora pueden reirse, porque -si no se dieron cuenta- escribí postcoital. Pero el hecho es que todo cambió cuando los vi en vivo. La intimidad de The XX cobra sentido solo cuando se comparte, es un rock cómplice, entre el susurro, los bajos y el drum machine. Un amigo que también los vio me dijo que esa música no le parecía para un concierto en un parque, y a eso se refería. Pero la intimidad de The XX también tiene una ternura avasallante que se proyecta sin miedo por las cornetas. Y qué fino. Lamento decirles que si a estas alturas no han escuchado a esta banda no se han enterado de nada ni han estado en internet el tiempo necesario: Islands y Crystalized básicamente se han convertido en himnos de esta juventud post-emo para la que todo y nada tiene sentido. Además es probable que, junto con Phoenix, The XX sea la banda más remixeada de los últimos dos años. Así que a corear las canciones impensables, a despedirse de la escarcha del glam y de las guitarras paroxísticas. Acá va una de mis favoritas:



Para darle un poco de actualidad a esto me veo en la obligación de postear uno de los covers que invadieron las redes indies en las semanas finales del 2010. Viene de parte de Damon Albarn, el cabecilla de Gorillaz y de Blur, un tipo que sabe. Escuchen:



A lo que puedo comenzar a escribir de otro de mis discos favoritos del 2010: Plastic Beach, de Gorillaz. Se siente como si a unos artesanos los hubiesen iluminado de pronto con los prodigios de la industria. Damon Albarn al timón, atracamos en playas de melancolía y destape báquico. África con ritmos eléctricos y la saudade de los micro procesadores. Glitter Freeze para reconfigurar el momento álgido de una fiesta antes o después de que reviente un techno merengue. Broken para llenar una oquedad, quién sabe. To binge para el amanecer, con el sabor dulzón de una noche de tormenta y ron. Stylo y Pirate Jet para volver a arrancar. On Melancholy Hill para escucharla en la radio, solo después de que todo termine, esquivando las Empire Ants que de nuevo mueven sus patas por los escombros. De último, si quieren, pueden mirar directo el brillo falso de Rhinestone eyes, pero sólo a los que les gusta terminar la sinfonía con un Andante.

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